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Las rosquillas diminutas, las bellezas, las esponjosas

Las rosquillas diminutas, las bellezas, las esponjosas

En un bol poner la harina, la sal y la piel de limón rallada. Mezclar la levadura con una cucharadita de azúcar hasta licuar, agregar un poco de leche tibia y verterla sobre la harina. Mezclar el resto de la leche con el azúcar restante hasta que se disuelva y se vierte sobre la harina. Batir bien el huevo y la clara de huevo y mezclarlos con el yogur, luego agregarlos a la harina. Amasar todo junto, añadiendo el aceite poco a poco hasta conseguir una masa homogénea. Cubre la masa con una toalla y leuda en un lugar cálido durante aprox. una hora.

Preparar el aceite para freír en una sartén a fuego adecuado. Retirar la masa del bol y extenderla con el rodillo en una hoja de un centímetro de grosor. Cortamos las donas con un vaso y las dejamos reposar otros diez minutos tapadas con una toalla.

Fríe las donas a fuego adecuado por ambos lados hasta que estén bien doradas, luego sácalas sobre toallas de papel y déjalas enfriar, luego ponlas en azúcar glass y sírvelas. No pude evitar comer unos que estaban tan calientes, y el enano pidió una ración doble, ¡así que puedo decir que fueron un éxito!

¡Buen apetito!